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„¿Qué pasa con Daniela Duñoz?“ de Suzanne Lohuizen
Cuando al inicio del año escolar 2004 tropezamos con esta pieza teatral, todo el trabajo estuvo frente a nosotros, pero sobre todo preguntar a los alumnos su opinión. Al leerla nos fascinó tanto el contenido controvertido como también las diferentes perspectivas en las cuales los caracteres se adentraban. Pero nuestros temores fueron en vano, pronto los más viejos del grupo de teatro encontraron esta pieza emocionante y con ello vino la decisión: El contenido auténtico, que se ocupaba en primer plano de la cuestión de los prejuicios sobre la transexualidad de Daniela Duñoz, sería puesto sobre el escenario el 14 de abril de 2005. Se nos presentaba un arduo trabajo.
Después de que los textos fueron distribuidos y que nos habíamos aproximado en las primeras lecturas colectivas al texto, habíamos conversado sobre los prejuicios frente a los chicos y chicas, solo nos restaba, distribuir los papeles. Ya que nuestro grupo está conformado por alumnos de Primaria y Secundaria, escribimos en conjunto para nuestros participantes más jóvenes una pequeña preliminar, la cual se ocupaba de los prejuicios que los alumnos viven cada día en el colegio. La elección de roles se amplió y con ello la mayoría se pudo identificar con su papel. Nuestros ensayos semanales los lunes y después en jueves fueron intensos, avanzábamos. Un alegre, verdaderamente efectivo fin de semana de ensayos en marzo con pernoctada en el gimnasio, noche de parrillada y sobre todo horas en el escenario nos permitieron aguardar confiados el 14 de abril. Sin embargo, había todavía mucho trabajo pequeño que preparar: luces, música, decoración del escenario, vestuario etc. Casi todo estaba saliendo bien, cuando la huelga nos tenía preparados unos minutos de alarma: Hasta el final flotaba entre nosotros una situación de inseguridad, debíamos aplazar la premiere del 14 de abril? El miércoles, 13 de abril, cuando era el ensayo general, todavía había huelgas en Quito. Por la noche, la noticia salvadora: el jueves hay clases, lo que para nosotros significaba, que podíamos actuar.
Todos vivimos emocionados, alborotados e inquietos los últimos minutos previos a la representación: la sala estaba llena, estimamos el número de espectadores en 350, lo que hacía nuestros corazones latir aún más fuerte. Finalmente pasó, la preliminar fue acogida con entusiasmo y sonrisas, la pieza principal empezó, detrás del escenario pequeñas averías nos pusieron nerviosos – pausa – después siguió la corta pero emocionante segunda parte. Después de dos horas rugían los aplausos en el teatro del Colegio Alemán de Quito. Habíamos culminado con éxito esta exigente y larga obra de teatro, nuestro trabajo de siete meses, incontables felicitaciones aún lejanas alcanzaron nuestros sentidos. Daniela Duñoz no solo llenó en esa noche los temas de conversación en los hogares sino las horas de clase con preguntas y posibles respuestas. De esta forma el arte lo había logrado nuevamente, lo que era nuestro objetivo: mover corazones y espíritus, animar discusiones. Agradecemos a nuestro grupo de teatro por el excelente trabajo y sobre todo porque pudimos ser parte de este experimento.
Gerd Kirchhof Kerstin Scheffler
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